Espiritualidad

Maestros de la autoestima – Los hijos

Ya hemos hablado sobre como tus padres y tu pareja influyen en tu felicidad. Hoy hablaremos sobre como tus hijos pueden influir sobre tu autoestima.

Hijos

Todo lo que no hacemos, sanamos e integramos en relación con nuestros padres y nuestra pareja lo acabamos proyectando sobre nuestros hijos.

Entonces, a menos que estemos comprometidos con nuestro autoconocimiento y desarrollo espiritual, haremos con nuestros retoños lo mismo que nuestros progenitores hicieron con nosotros.

A este fenómeno se le conoce como “paternidad inconsciente”. Y consiste en condicionar y adoctrinar a las nuevas generaciones con la vieja mentalidad de los adultos, obstaculizando que nuestros hijos gocen de una sana autoestima que les permita convertirse en seres humanos libres, responsables, maduros, sabios, conscientes y auténticos. Es algo que se viene produciendo de generación en generación desde el inicio de los tiempos.

Qué gran equivocación es pensar que como padres hemos venido a enseñar a nuestros hijos un sinfín de tonterías. Y qué gran revelación es comprender que hemos venido a aprender de ellos las cosas verdaderamente importantes de la vida.

El reto de la “paternidad consciente” consiste precisamente en darnos cuenta de que nuestros hijos son una poderosa pantalla donde tendemos a proyectar nuestros demonios internos no resueltos, así como un reluciente espejo donde seguir viendo reflejadas nuestras sombras más oscuras.

Gracias a estos maestros espirituales personalizados, podemos cultivar el mayor aprendizaje de todos para sanar definitivamente nuestra autoestima: el amor incondicional.

Y es que al amar a nuestros hijos estamos directamente amando a nuestro niño interior, trascendiendo así el linaje emocional de nuestro árbol genealógico. Solo de este modo podremos soltar a nuestros hijos a su debido tiempo, permitiendo que tomen sus propias decisiones y que cometan sus propios errores, favoreciendo que sigan su camino en la vida.

Por todo ello, aprovechemos a nuestros padres, a nuestras parejas y a nuestros hijos para confrontar nuestra ignorancia y hacer consciente nuestra sombra.

Solo de este modo gozaremos de una sana autoestima, posibilitando que empleemos nuestra sabiduría interior para brillar con luz propia, irradiando amor, respeto y aceptación a todos aquellos con los que nos cruzamos en nuestro camino.

Y una vez sintamos que hemos culminado este proceso de aprendizaje, no olvidemos ser educados y dar gracias a nuestros maestros por las enseñanzas recibidas.

Fuente de la información: Borja Vilaseca